VERÓNICA SÁENZ: "Queremos lograr que Gurs sea de interés internacional"

El olvido es algo imprescindible para poder vivir una vida plena. Si recordásemos cada segundo de nuestras vidas, una catarata continua de nostalgia e información nos impediría una relación normal con el entorno. El asedio implacable de los detalles. Como para el Funes de Borges, recordar los sucesos de un día pasado nos llevaría un día entero, con el volver a vivir impidiendo vivir de veras, con los árboles superando en número a las ramas.

La memoria es algo imprescindible para poder vivir una vida plena. ¿Cómo existir de tener que aprender a existir otra vez cada segundo? Un Día de la Marmota llevado a los límites infinitesimales del tiempo. Seríamos individuos huecos, ni individuos siquiera, completamente aislados, a merced de los elementos.

El olvido y la memoria, en una frágil proporción, son imprescindibles para poder vivir una vida plena. Y esta relación no solo funciona para la existencia individual. A diferencia de Margaret Thatcher, yo sí creo que existe un ente llamado sociedad, formando un todo mayor que la suma de sus partes. El olvido y la memoria colectiva también son imprescindibles para una sociedad sana, entendiendo por olvido ignorar los pequeños odios, los pequeños resentimientos una vez se haya hecho justicia y entendiendo memoria como la conciencia de lo ocurrido a nuestra comunidad, personificado en las historias de nuestros semejantes.

Tras toda guerra, tras toda época traumática, se intenta imponer un abuso institucional del olvido y tratar de restaurar el equilibrio memoria-olvido no es revanchismo ni sed de venganza, sino querer garantizar la salud mental colectiva. El constante olvido impuesto es una cortina que oculta grietas y negarse a ver solo las hace más profundas.

Para los que no hemos vivido más que un par de décadas, esa cortina puede convertirse en la misma realidad que cubre, una situación que el conjunto de la sociedad no debería permitir. Tanto yo como la estructura educativa y cultural en general somos responsables de que no crea que el pasado termina en mí y sea aún más fácil de manipular. Yo debo poner interés y esfuerzo por conocer, pero la sociedad debe darme unas herramientas, incentivarme y plantar en mí las bases para que desarrolle un pensamiento crítico. Si no, será peor que remar contra corriente: encontraré trabas, no sabré distinguir ni la más burda manipulación, no conoceré los otros pasados que explican mi presente y marcarán mi futuro. Estaré solo.

Muchas cortinas han cubierto el campo (primero de refugiados, luego de concentración) de Gurs durante décadas hasta que Anabel Beltrán y Fernando Yarza decidieron arriesgarlo todo para dar a conocer su historia y dejar entrar la luz. Contaron con la inestimable ayuda de la directora y guionista Verónica Sáenz, que dio forma al documental del que vamos a hablar hoy: “Gurs. Historia y memoria”.

Hola, Verónica. Es un placer para El Tanque Rojo poder preguntarte sobre tu trabajo y sobre ti. En primer lugar, empezaste en esto de los cortos como guionista, ¿cómo fue la experiencia? ¿Te hizo querer lanzarte a la dirección?

Mi pasión es escribir. De pequeña, con siete años, pasaba los recreos en el comedor del colegio con mi amiga Gloria escribiendo aventuras en los típicos cuadernos de dos líneas de Ala Delta. Por eso, al empezar a estudiar en la universidad, solo me atrevía a escribir: quería ser guionista. Me lancé en la dirección cuando escribí “Abuelitos”. Sentí por primera vez que esa historia me pertenecía y solo yo podía contarla en imágenes.

Te embarcas, ya tras las cámaras, en el rodaje de “Abuelitos”. La forma en la que encaraste el proyecto, muy artesanal (un fin de semana en el pueblo de tu familia, con tu abuelo Antonio como protagonista y también aparecen tu padre, tu hermano…), le da un aire muy íntimo y entrañable. ¿Cómo surge la idea? ¿Qué nos puedes contar de esa aventura?

Quería hablar sobre la felicidad. Esta no siempre se encuentra donde tú creías en un principio. Piensas que algo puede hacerte feliz y es un objetivo en tu vida, hasta que descubres que no. Al pensar en un actor que diera vida a la historia, no se me ocurría nadie mejor que mi abuelo para interpretar ese papel. Es un gran actor, aunque su profesión fuese la de practicante. Me gusta trabajar con gente no profesional porque consigues transmitir mucha verdad. Me sucedió lo mismo con Mario Baeyens en mi segundo cortometraje, “Y yo”. No era actor profesional, pero hizo un papel excelente.

El cortometraje tuvo repercusión y gustó mucho, ganando incluso premios. ¿Qué es lo que recuerdas con más cariño de todo el proceso creativo, de rodaje y luego el recorrido por festivales?

Recuerdo con especial cariño el Festival de Cine de Fuentes de Ebro, donde ganamos el premio a la mejor Opera Prima. Ese premio me dio alas y confianza para seguir aprendiendo y poder verme en un futuro como directora. Digamos que reorientó mi meta profesional. Tenía entonces unos 22 años.

A partir de aquí empiezas a acumular experiencia en el sector como auxiliar de dirección y guionista; especialmente en televisión, en series de largo recorrido como “Cuéntame cómo pasó”, “Los Serrano”, “Doctor Mateo” o “Acacias 38”, y en las películas “Truman” y “La mujer olvidada”. ¿Cuáles son las responsabilidades de una ayudante de dirección? ¿En qué consistiría un día de trabajo al uso?

Mis inicios fueron como Auxiliar de Dirección, puesto que se encarga de organizar la entrada de actores en maquillaje, peluquería y vestuario para que estén listos a la hora que son precisados en set para rodar la escena. Una vez comienza el rodaje debes coordinar los movimientos de la figuración teniendo presente la puesta de escena que marca el director con los actores. También te encargas de ser la voz que conecta los diferentes departamentos, como arte, luces, sonido... informando de los cambios o necesidades del rodaje marcadas por el Ayudante de Dirección.

Este puesto me ha permitido tener una idea global de las necesidades de cada departamento. De su funcionamiento y de lo mucho que cuestan las cosas para que todo marche. Un rodaje es un trabajo en equipo, y es un puesto en el que se aprende mucho y creo que es fundamental conocer y pasar por él para comprender cómo funciona la profesión y tener una perspectiva más completa una vez consigues dirigir. Sabes qué cuestan las cosas y cómo conseguirlas.

Es un puesto duro y desagradecido, en el que se invierte mucho tiempo y esfuerzo y es puramente técnico. En muchas ocasiones me frustró por la poca creatividad que me permitía. Solo podía sentirme un poco realizada cuando tenía que dar coreografía a la figuración. Ahí sentía que eran mis actores mudos que daban atmósfera y realismo a la escena que se rodaba. Fue una época dura, pero necesaria.

¿Cómo es el proceso de desarrollo de un guion para una serie de televisión visto desde dentro?

Nunca empiezo a escribir nada que no sepa cómo va a terminar. Respecto al trabajo del guionista de televisión, es un trabajo en equipo que difiere en función del tipo de proyecto. A veces es un único guionista, otras dos, y otras un equipo entero en el que se dividen puestos como escaletista, dialoguista, coordinador de guión en rodaje... Difícil de explicar en pocas líneas.

¿Qué has aprendido en estos años de trabajo?

Que el cine y la televisión es una carrera de fondo. Hay que resistir y no perder el entusiasmo por el camino.

¿Disfrutas más con la dirección, con la escritura o con ambas por igual?

Disfruto con el resultado. El proceso de dirigir y escribir es tortuoso.

Volviendo a los cortos: Tu siguiente proyecto es “Y yo”. Sé que trata sobre la integración social de chicos y chicas sordos, pero no he podido verlo. ¿Qué me puedes contar de él? ¿Por qué pensaste en este tema tan comprometido?

“Y yo” era un cortometraje que hablaba de los problemas de comunicación de pareja. Lo protagonizaron Ana Arias (conocida por su personaje Paquita, de "Cuéntame") y Mario Baeyens, actor no profesional que fue todo un descubrimiento. Con este corto, en su fase de preproducción, descubrí que yo misma desconocía los comportamientos habituales de la comunidad sorda. Descubrí por ejemplo que la palabra sordomudo es un insulto para ellos y que la utilizaba mal. Descubrí a chicos y chicas jóvenes cuyo problema no era la sordera, sino los mismos que cualquier adolescente: que sus padres les dejasen llegar un poco más tarde a casa, que la chica que le gustaba a uno no le hacía caso, que tenían miedo a suspender las asignaturas... Cuando fue seleccionado en el Festival de Tolosa y premiado en la categoría de Premio Especial del Jurado pude ver en competición a otros cortometrajes realizados por directores sordos y me sorprendió comprobar que, en su mayoría, los directores oyentes nos centrábamos en contar el problema de la sordera, mientras que ellos contaban historias de amor, de miedo, de comedia... sin centrarse en eso. En esos cortos, ser sordo el protagonista tenía la misma importancia que ser rubio o moreno. Aprendí mucho y me quité muchos prejuicios o ideas preconcebidas que tenía.

Con actores consagrados y un acabado muy profesional escribes y realizas “A vinos”, que también tiene muy buena acogida y premios. ¿De qué forma es importante para ti como autora?

“A vinos” fue mi primer cortometraje profesional, con el que conté con cámaras de primera calidad y un equipo de cine único. Lo grabamos un fin de semana mientras yo trabajaba como auxiliar de dirección en la serie "Doctor Mateo". El equipo se volcó conmigo, encerrándose en una habitación del hotel donde nos alojábamos para grabar el corto, apoyándome todos como directora. Los de arte incluso pintaron la habitación con el permiso del hotel para que tuviera los colores acordes con la historia. Fue muy divertido porque todos cambiaron su puesto habitual de trabajo. Eléctricos que se encargaban del cáterin, maquilladores que hacían de arte, estilistas de vestuario que hacían de auxiliares de dirección... Y la actriz Natalia Roig y el actor Alex O´Dogherty confiaron en mí y se quedaron ese fin de semana para grabar el corto. Tuve el honor de contar con la dirección de fotografía de José Luis Alcaine, eminencia del cine español y ganador de varios premios Goya. Aprendí muchísimo.

Los cortometrajes suponen una cantidad ingente de trabajo y una lucha constante para sacarlos adelante. Eso se ve en el making off de “Abuelitos”. Pienso en esa frase que pronuncia Pasolini en su “Decamerón”: “¿Para qué realizar una obra si es mucho más bello soñarla solamente?”. ¿Vale la pena todo ese esfuerzo?

Cuando olvidas todo lo que te ha costado levantar el proyecto, entonces, surge la idea del nuevo. Pero es cierto que pasa un tiempo hasta que vuelves a recuperar la energía que te hace seguir soñando.

Antes de pasar a Gurs, quería comentar el clipmetraje que has presentado en la web de Manos Unidas, sobre el tema del hambre. Si no me equivoco, también lo protagoniza tu abuelo Antonio. Una frase es la razón de ser de “Dadle de comer”, una frase que una generación de españoles pronuncia con frecuencia. ¿Qué tenemos que aprender todavía de esa generación?

A escucharles y tratarles con respeto y cariño.

Tuve la suerte de ver una proyección de “Gurs. Historia y memoria” en la Filmoteca de Zaragoza. Creo que merece muchísimo la pena. ¿Cómo llegas a la historia del campo de Gurs? Tengo entendido que todo empieza con un reportaje. ¿Y de qué forma contactan contigo Fernando y Anabel (los productores)?

La ya conocida frase de “Estar en el momento justo en el lugar indicado”. Conocí a Fernando en un partido de baloncesto de mi hermano pequeño. Su hijo y mi hermano jugaban en el mismo equipo y eran amigos. Charlando supo de mi trayectoria en televisión y de mi formación y me propuso conocer esa historia a través de la experiencia de sus alumnos con la visita anual que realizaban a Gurs. Quedamos en elaborar un reportaje a modo de recuerdo para los chicos y de visibilidad para la asociación que se encarga de las visitas (Tierras de Memoria y Lucha). Solo fue el comienzo. Fernando ya tenía experiencia en la producción de otros proyectos audiovisuales y supo ver más allá. Esa historia merecía una investigación, merecía un documental. Y cuatro años después estamos hablando de ello. Estoy muy orgullosa de haber sido la elegida para dirigir el proyecto.

Cuéntanos un poco el proceso de preproducción de un documental, las etapas que hay que seguir. ¿Eres tú la que elige al equipo técnico?

En mi caso, durante tres años fuimos recopilando datos, leyendo libros sobre el tema, grabando entrevistas, y con todo ese material elaboramos un dossier con una línea argumental a seguir. Esto permitía saber qué tipo de medios iban a ser los adecuados para contar la historia y pensar entonces en qué personas iban a poder manejar mejor esos medios. Y es ahí donde me pongo en contacto con Bicreative. Ellos (Santos López como Director de Fotografía y Raquel Durán como editora) podían con su talento ayudarme a conseguir la estética del documental.

Para la parte de animación tenía claro desde el principio que quería a Paco Roca y a sus dibujos. Había leído “Los surcos del azar” y me quedé fascinada por la historia que narra y el talento con el que lo hace. Fernando y Anabel se encargaron de contactar con él y llegar a un acuerdo de colaboración. El estudio que dió movimiento a sus dibujos en Valencia fue Hampa Estudios.

Vamos metiéndonos un poco en el contexto histórico que rodea al campo de Gurs. En solo 3 semanas entre enero y febrero de 1939 cruzan los Pirineos más de medio millón de españoles. ¿Qué es lo que lleva a esta diáspora terrible? ¿Cómo transmitir la tragedia de estas personas, huyendo sin nada de sus hogares?

Obviamente les lleva a exiliarse la lucha por la supervivencia, al ser conscientes de que son los perdedores de la Guerra de España y que los vencedores no van a tener piedad con ellos, como la historia demostró. Los documentos gráficos de la época transmiten sin palabras esa tragedia, ese sufrimiento. En nuestro documental contamos además con los testimonios de los huidos, algunos niños, como Rosarito Clemente, pero otros ya combatientes, como Luis Ortiz, y con esas imágenes de Paco Roca con las que podemos sentir el frio, el miedo, el desarraigo, la perdida de todo y también la gratitud hacia el país que acoge y sus gentes.

Todas estas personas van entrando en Francia. ¿Cuál es el impacto en la sociedad francesa y cuál fue su reacción? ¿Hubo división interna? ¿Qué es lo que hace el gobierno francés ante esta crisis?

En 1939 Francia también era un país convulso y, obviamente, la situación les desborda. Se separa a hombres de mujeres y niños. Estos últimos reciben un trato más humano, alojados en muchas ocasiones por familias francesas. Los hombres acaban inicialmente en los campos del Rosellón, como Argèles, Le Barcarès o Saint-Cyprien, en las lamentables condiciones que se muestran en el documental. Después, la construcción urgente de campos de refugiados por todo el sur de Francia, diseñados para durar tres meses y cuya vida fue mas larga...

“Gurs, una extraña sílaba, / como un sollozo / que no consigue salir de la garganta”. Eso es lo que escribió el poeta francés Louis Aragon. Con más de 60.000 internos en sus 6 años de historia, el más longevo de los de su clase, por sus barracones pasó gente de muchas nacionalidades e incluso ilustres, como la filósofa Hannah Arendt. ¿Por qué entonces es tan desconocido?

Yo creo que porque la terrible historia del campo durante el Régimen de Vichy hace que al fin de la Segunda Guerra Mundial el Gobierno y el propio pueblo francés quieran olvidar la existencia y la dolorosa historia del campo, que acabó convertido en un campo de concentración para “indeseables”. Los barracones se queman, se planta un bosque y la lápida del olvido cae sobre Gurs.

¿Cuáles eran las condiciones con las que se encontraron los refugiados españoles al llegar al campo?

Nuestros entrevistados cuentan que al principio estaban contentos. Venían de las lamentables condiciones de las playas y tenían por fin techo, comida, agua. Esas condiciones fueron fallando muy rápidamente y el primer invierno ya fue durísimo.

Explícanos las fases por las que pasa el campo de Gurs y ese cambio, entrada la Segunda Guerra Mundial, de campo de refugiados a campo de concentración.

Los historiadores dividen la historia del campo en tres fases, es en la tercera donde Gurs acaba convertido en campo de concentración desde el que se envían a miles de personas al exterminio de los campos nazis de Alemania y Polonia.

¿Cuánta gente pudo haber muerto dentro de los muros de Gurs?

Únicamente el Gobierno Vasco en el exilio y las asociaciones judías han computado este dato para los suyos. Solo en el campo hay 1.073 tumbas, pero el número de deportados a campos de exterminio se eleva a cerca de 4.000.

Me llama mucho la atención la historia de los españoles internos que deciden alistarse en el ejército francés al estallar la Segunda Guerra Mundial y son los primeros apresados por el ejército alemán. ¿Qué es lo que ocurre con ellos?

Que por su experiencia los franceses los sitúan en primera línea del frente y allí mueren, o son hechos prisioneros, o pasan a la resistencia francesa, siempre confiando que la victoria aliada sirva para acabar con la dictadura en España, lo que evidentemente no sucedió.

Una asociación, Tierra de Memoria y Lucha, lleva años luchando contra este intento de desmemoria. ¿En qué consiste su trabajo?

No solo Tierras de Memoria y Lucha, que es más reciente. La primera asociación es la Amicale du Camp de Gurs, que desde 1980 convirtieron Gurs en un Memorial nacional de la República Francesa en homenaje a las víctimas de las persecuciones racistas y antisemitas y de los crímenes contra la Humanidad cometidos por el Régimen de Vichy. Ambas muestran el campo a jóvenes estudiantes y a quien quiera concertar una visita guiada, organizan homenajes, entrevistas… o impulsan documentales como el nuestro, cuya idea nace de una de esas visitas al campo con jóvenes estudiantes.

La estructura del documental es compleja porque refleja un poco la historia de su creación. Puede verse cómo vais descubriendo historias conforme el proyecto avanza y eso es realmente enriquecedor. ¿Cuál era el objetivo inicial del documental?

El objetivo inicial era contar la experiencia de unos alumnos en la visita anual que realizaban a Gurs. Elaborar un sencillo un reportaje a modo de recuerdo para los chicos y de visibilidad para la asociación Tierras de Memoria y Lucha.

¿Y qué crees que habéis conseguido, una vez desarrollado?

Enseguida vimos que unas historias llevaban a otras, que hubo muchos tipos de exilios, exteriores e interiores, y que todas tenían cabida en nuestro documental.

Primero acompañas a unos estudiantes de instituto en su visita al campo de Gurs y les preguntas (antes y después de visitarlo) sobre él y los refugiados y problemas migratorios en general. ¿Esperabas el cambio que se produce en sus respuestas, la conexión emocional con el pasado que se ha creado al ver con sus ojos el impacto en las personas corrientes de ese pasado?

Sabíamos que iba a ser así porque Fernando lleva años visitando el campo con sus alumnos y siempre les traspasa, vuelven cambiados, más que con tres cursos de historia juntos…

Después, y muy acertadamente, decides que la historia pivote entre las visiones de 3 historiadores con distintos puntos de vista: Julián Casanova (de sobra conocido), Claude Laharie (historiador francés) y Josu Chueca (historiador vasco). ¿Qué crees que aportan al documental?

Son una pieza fundamental y lo aportan todo, o casi todo. Los entrevistados y protagonistas aportan la “memoria” la percepción de lo que pasó, sus recuerdos, sus sentimientos. Los historiadores ofrecen la realidad de los datos, la “historia”. De ahí el nombre final del documental: “Gurs, historia y memoria”.

El tema de la documentación del campo es un caso curioso. El gobierno francés decidió quemar todos los documentos tras el cierre de Gurs, pero el gobierno vasco en el exilio llevó un control muy detallado de todos los vascos que estuvieron encerrados allí. Por tanto, solo se conservan documentos de una parte de los que pasaron por el campo. ¿Qué supone esto a la hora de investigar para “Gurs. Historia y memoria”?

Que no se conserven los estupendos archivos de los que disfruta el País Vasco no supone que no haya habido investigación de numerosos estudiadores estos años, con publicaciones muy interesantes en las que nos hemos basado. Y no olvidemos que hemos contado con el testimonio, impagable, del último superviviente del campo, Luis Ortiz.

De todas formas, lo solucionáis de manera brillante al incluir los dibujos de Paco Roca para ilustrar las historias personales que se narran en las entrevistas. ¿De dónde surge la idea? ¿Cómo y quién le convence para que se una al proyecto? ¿Estabas familiarizada con su trabajo?

Como te he dicho le convence Fernando Yarza, como al resto, aprovechando un viaje de Paco a Olorón a presentar su trabajo en una exposición. Por supuesto, contábamos con la implicación de Paco en temas de memoria histórica y que el proyecto le pareció muy interesante desde el principio. Pero es alguien tan ocupado y demandado que solo la persistencia de Fernando hizo que durante esos años su participación no cayera en el olvido. Cuando finalmente tuvimos los dibujos, fue Paco el que propuso “animarlos”, dotarlos de vida, para que ganaran en fuerza narrativa, como sin duda sucedió.

¿Qué significó para ti encajar un recurso como la animación en un documental, que no suele usarse en el género?

Un recurso narrativo que hacía más interesante la historia y que podía acercarla más al público joven. Este documental está hecho para ellos. Está hecho para la adolescente que un día fui y que no conocía nada de lo que en este documental se cuenta.

Sé que el proceso de convertir dibujos en imágenes en movimiento es caro y trabajoso. ¿Fue un quebradero de cabeza?

Efectivamente el coste de animación es el más alto de todo el documental y multiplicó el presupuesto inicial por tres. Ese fue el único quebradero de cabeza. Trabajar con Hampa Estudios fue sencillísimo por su buen hacer, profesionalidad y cumplimiento de plazos.

Pasamos a las entrevistas, que son la espina dorsal del documental y resultan reveladoras y emocionantes. ¿Cómo fue el proceso de documentación y grabación? ¿Esperabas todo lo que te dieron los entrevistados y entrevistadas?

Lo más difícil fue elegir la parte de las entrevistas. Contaron mucho más de lo que hemos seleccionado y fue difícil. Incluso hubo un par de entrevistadas que se quedaron fuera del montaje final del documental. Y es que había que centrarse en conseguir una voz conjunta, una única voz narrada por las diferentes vivencias de cada uno de ellos, y costó bastante decidir qué era lo que hacía avanzar el documental y lo que solo se quedaba en anecdótico.

Respecto a los protagonistas, todos destacan por sí mismos, pero Emile Valles, por ejemplo, sobresale por su fuerza y convicción. ¿Cuál es su historia?

Se deduce del documental, al menos su pasado, salió de Alcañiz siendo un niño con su familia y su padre, funcionario de Correos que acabó convertido en cartero del Campo, con un régimen de vida un poco más fácil que el resto, pero estuvo allí todos los años de vida del Gurs, más de seis. Emile hizo su vida en Francia, se hizo arquitecto y fundó la Amicale, de la que es Presidente. Tiene una vida de documental “único”, como todos los entrevistados, simplemente decirte que todavía hoy pasa la mitad del año en…¡Nueva Caledonia!

Hay algo que lleva en la mano y agita de vez en cuando. Creo que es un billete republicano de 100 pesetas. ¿Qué valor tiene para él?

Así es, y lo más impresionante es que lo conserva nuevo, como si acabara de salir de la Fábrica de Moneda. Yo creo que para él simboliza la Segunda Republica, lo que pudo ser y no fue y lo que todavía confía en que pueda ser.

Te hago la pregunta que el señor Valles hace en un momento: ¿Qué es preferible: libertad sin patria o patria sin libertad?

Creo que no terminas de ser libre en una patria que no es la tuya, porque no puedes comportarte como lo harías en tu casa. Por ejemplo, las personas sirias que han sido acogidas en otros países. No van a poder terminar de ser libres porque tienen que ceñirse a unas normas sociales y a una cultura que no es la suya para poder ser aceptados. Y los que quedan en la patria no pueden ser libres por lo mismo, porque de qué sirve estar en tu casa si tampoco puedes comportarte libremente. Es un concepto complicado. Lo ideal sería libertad en la patria.

Sorprende también la clarividencia de Luis Ortiz, el último interno en Gurs que sigue con vida. ¿Cuál de las cosas que te contó te impactó más?

Una anécdota que contó, que quedó fuera del montaje final precisamente por lo anecdótico, y es que un grupo de exiliados como él se topó con una vaca en el campo y entre varios le cortaron una pierna al animal, vivo, para poder comer.

Para los que se fueron de España a finales de los años 30, el propio viaje fue una odisea. Muchos cruzaron por el Pirineo, por pasos llenos de nieve, con lo puesto y casi sin ropa de abrigo. ¿Fue realmente tan terrible como parece?

En realidad, pienso que fue aún más terrible de lo que parece, porque te pueden contar que pasaron frío, pero no es lo mismo transmitirlo y que el espectador lo imagine, a sentirlo en la piel, en los huesos, a sentir el miedo a morir, a sentir el peso de las ropas y sentir el cansancio y el desasosiego que debe provocar en un ser humano, y más en la infancia, el no saber qué puede pasar.

Dorita Biec, otra de las entrevistadas, no solo pasó a Francia, sino que tuvo un escape de película de Valpalmas, su pueblo. Cuéntanos un poco su historia.

Dorita, de 15 años, huye de Valpalmas con su hermano de 19 escapando de una muerte segura. Pasan el Pirineo andando con un guía y consiguen instalarse al otro lado de la frontera donde formó su familia y donde sus nietos son 100% franceses, aunque nunca ha perdido su vínculo con Valpalmas, donde regresa cada verano.

Incluyes también el punto de vista de los que se quedaron y tuvieron que luchar contra el franquismo en unas condiciones desesperadas. ¿Cómo fue la vida de la guerrillera Esperanza Martínez durante la dictadura?

Como ella cuenta, se incorporó a la guerrilla en 1949, después de muchas penalidades en los primeros diez años de la dictadura. Es capturada muy pronto y condenada a nada menos que quince años de cárcel, que cumplió íntegros. Ella ha contado su historia, apasionante también, en el libro “Guerrilleras”.

Al final del documental tratas de establecer una conexión entre los refugiados de la Guerra Civil y los de la guerra de Siria. Es una decisión muy ambiciosa que le da a “Gurs. Historia y memoria” muchos estratos y mucha profundidad. ¿Cómo crees que están relacionados? A pesar de las diferencias superficiales, ¿son en esencia el mismo fenómeno?

¡Por supuesto que son en esencia el mismo fenómeno! Así lo señala Julián Casanova en el documental: “la Guerra de España acabó muy mal para los republicanos, la Guerra de Siria acabará muy mal para las clases más desfavorecidas, que son sus principales víctimas”.

Estos mismos estratos y complejidad hacen que por fuerza se queden cosas fuera. La productora Anabel Beltrán contaba tras una proyección que la idea inicial para “Gurs” fue vertebrar la historia en Dorita Biec, su hija (inmigrante de segunda generación) y su joven nieta, que quiere conocer la historia de su familia. ¿Fue difícil encontrar el camino que mejor contaba toda la historia alrededor del campo?

Una vez que tienes todo el material el trabajo de encajar un puzle que entretenga, enseñe y emocione es la fase más complicada. Pero la visita de los alumnos al campo siempre fue el punto de partida y de llegada. A partir de ahí todos los testimonios, todas las historias fueron encontrando su propio camino. Por eso muchísima gente nos dice que disfruta mucho mas el trabajo la segunda o la tercera vez que lo ven. En la primera se pueden escapar muchas cosas…

¿Saldrá este material a la luz de alguna forma?

Cuando termine el circuito por festivales y proyecciones nuestro objetivo es hacerlo llegar a las aulas, ya hay un compromiso con el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón en ese sentido. Finalmente estará disponible en una plataforma de descarga libre, pero para eso aún quedan unos meses…

¿Qué futuro le espera al documental? Estoy seguro que aún tiene que llegar a mucha más gente. ¿Cuáles son las próximas proyecciones?

Durante todo el verano proyectaremos en diferentes localidades españolas. El Jueves 14 de Junio se proyectó en la Cineteca de Madrid y en la Filmoteca de Zaragoza, dentro del ciclo programado por los Premios Simón, que otorgan la Academia del Cine Aragonés, cuya gala se celebrará y retransmitirá en Directo Por TV Aragón el próximo 30 de junio. Estamos felices de haber obtenido las nominaciones a Mejor Documental y Mejor Producción. ¡Deseadnos Suerte! También ha sido seleccionado en el 9th Jagran Film Festival que se celebra en Nueva Delhi (India) durante el mes de septiembre. Queremos lograr que Gurs sea de interés internacional.

Béla Tarr dijo que él no había visto nunca nada parecido a un documental, que cuando aparece una cámara, todo el mundo actúa de forma diferente y todo se vuelve ficción. ¿Hasta qué punto crees que se puede filmar la verdad? ¿Es real lo que sale en un documental?

Creo que toda ficción esconde verdad y que toda verdad esconde ficción. En el caso de mis entrevistas, son vivencias y recuerdos y sentimientos a flor de piel. Las emociones son reales, los datos son reales, solo cambia el tono con el que te lo cuentan, y es que no es lo mismo que hablen contigo en una cafetería que hacerlo en una silla ante una cámara, pero no cambia la verdad, cambia el código de comunicarse.

Al final de las entrevistas me gusta preguntar sobre gustos. ¿Qué cineastas y películas te gustan más o te han influido? ¿Eres capaz de quedarte solo con unos pocos?

Contra todo pronóstico, no tengo director ni directora favorito. No tengo película de culto. Ni canción. Me gusta cualquier película y cualquier cineasta que pueda emocionarme.

Muchas gracias por tu tiempo, Verónica.

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