Theodor Adorno: Moral mínima en mundo moderno

Fin de los grandes relatos

Hemos llegado a la era del fin de los relatos. Tras la dinamita nietzscheana poco lugar parece haber para las construcciones universales de Hegel o Schopenhauer. Theodor Adorno (1903-1969, Alemania) es consciente de ello. Por eso intitula "Minima Moralia" a uno de sus libros más importantes. No quiere hacer un texto, un tratado, un sistema, sobre ética. Más bien quiere una fisonomía moral, en este mundo de capitalismo salvaje en el que se ve envuelto y oprimido.

Por esta razón y como veremos más adelante, será tan crítico con las filosofías de la existencia. Pregonan el nuevo triunfo de la libertad del ser humano, conformando un relato liberador y emancipador sobre la base del ser y de la existencia; basado, eso sí, en la más absoluta nada circundante. Es por ello que no ataca el existencialismo por erigirse como relato omniabarcante sino por falso y dañino. Según Adorno, el existencialismo no tienen en cuenta los elementos exteriores –e interiores por medio de la asimilación- de la sociedad en la que viven.

Por esta razón, Adorno, renunciando al canto de sirena de los grandes relatos y a deshonrar éticamente su filosofía abstrayendo al ser humano de la sociedad en la que vive, iniciará una andadura moral (precaria por necesidad) del individuo (social por definición). Pero el individuo aquí teorizado provendrá de la tradición marxista, es decir, será un individuo carcomido, envenenado y profundamente alienado por el capitalismo. Y para hablar de él será necesario atacar al problema nuclear, aquel que convierte al ser humano en esbirro, en peón, en mera pieza de una maquinaria con la que no se identifica y de la que se halla desbordado y, con el tiempo, desplazado. Eso es lo que se propondrá el célebre pensador alemán a lo largo de toda su producción teórica y, especialmente, en su obra "Minima Moralia".

Ética emancipadora

Hemos de remarcar que si bien está en contra de todos los grandes relatos, el fin, el propósito de su filosofía será emancipador. Siguiendo con las bases de la filosofía marxista, filosofía como praxis, (verdadero crisol y cúspide de toda filosofía que nace en Tréveris) Adorno teoriza para señalar los puntos más alienantes del sistema y así desvelar las opresiones que maniatan al ser humano. Por lo tanto, esta teoría de los antirelatos se transforma en sí misma en un esbozo para una liberación, en una propedéutica para la emancipación del ser humano en esta tierra baldía, como decía Eliot, que se ha vuelto nuestro ya pequeño gran mundo.

¿Qué posibilidades hay de llevar a cabo una acción moral?, se pregunta Adorno. El mundo se halla bajo las garras del capitalismo, homogeneizador de patrones y administrador de eso que llamaba Foucault políticas de vida. Su respuesta variará con los años. Cuando aún permanecía en Alemania, su postura era más optimista, mientras que tras el exilio (una libertad no deseada, como dirá en sus escritos), se tornará más pesimista respecto a las soluciones morales necesarias para contrarrestar la avasalladora y unánime fuerza del mundo en el que vive.

Pese a todo, y como hemos comentado, el objetivo es emancipador, a la vez que interpreta el mundo. Es más, de lo que se trata ahora es de transformarlo. Esta visión desdice cualquier atisbo de contemplar a al filósofo de Fráncfort como un catastrofista, un apocalíptico o un paralítico ante la situación de su tiempo: realiza una crítica epistemológica al sujeto para liberarlo.

Bosquejos de una mínima moralia

Para llevar a cabo semejante entrega hace un observador a cualquier persona que quiera meterse en la filosofía de manera profesional. “El filósofo ha de renunciar a aprehender la totalidad de lo real”. Es la crisis de los grandes relatos, pero también es el final de cualquier aspiración idealista, entendiendo por idealismo cualquier aspiración de totalidad.

Esta aspiración de totalidad se agrava cuando hasta nuestro lenguaje se ve atacada por ella: cualquier concepto subsume el significado en un ente identitario y único. Estas muestras ya las percibía en su época Karl Krauss en su revista "La antorcha". Ante esta diatriba quedan únicamente dos opciones: o bien inventamos un nuevo lenguaje o bien recurrimos a la dialéctica negativa (barón de Munchausen) típica de propuestas de la autojustificación. Mas esto lo obviaremos para seguir adelante con nuestras tesis.

Para el pensador alemán era, pues, fundamental comprender la crisis del sentido de nuestra época (tras las dos guerras mundiales) y de la totalidad (crisis del idealismo). Esto se ve a allá perfección cuando Walter Benjamin, en “Experiencia y pobreza” habla de la triste vuelta de los soldados a sus casas tras el infierno de la guerra. No venían colmados de experiencias del campo de batalla, la gran experiencia de sus vidas, volvían enmudecidos, su alma era un pálido reflejo de lo que había sido antes. Una experiencia muda, pobre y a la postre, enfermiza. Por lo tanto, ante esta crisis del idealismo, en el que las promesas ilustradas se han incumplido, en la que la ilustración simplemente se ha manifestado como un espejo de la misma barbarie aparece Adorno. Y en su teoría no se renuncia al legado moderno ni a la razón. Son herramientas útiles, pero han de ser utilizadas por manos críticas, cuyas cabezas sean conscientes del estado de barbarie civilizada o de bárbara civilización en la que nos hayamos inmersos. Y es desde este callejón sin salida, desde este bloqueo de la realidad social desde el que se lanza la botella cual naufrago la lanzara al mar. En busca de alguien capaz de escuchar esta llamada de socorro. Y esto es lo que es la filosofía de Adorno, una llamada de socorro, un aviso a navegantes.

Aviso consciente de que la revolución marxista ha fracasado y hay que replantearla en otros términos y en otras circunstancias. Es ahí donde investiga la manera en la que las superestructuras (la industria cultural en este caso) conforman y alienan al individuo. El camino no es de sentido único, las superestructuras (arte, cultura, ciencia) también determinan lo que somos. Desde esta perspectiva podemos entender la filosofía como campo de batalla fundamental gracias a la cual un nuevo mundo es posible, aunque al menos sea así en tanto que imaginable. . Por tanto, hemos de desterrar del imaginario colectivo la imagen de Adorno como intelectual plañidero por las desgracias de la civilización mientras se recuesta en su sofá dialéctico fumándose su puro dodecafónico.

Adorno, como más tarde hará Habermas, es una llamada a la segunda modernidad, a recuperar las promesas ilustradas incumplidas, resucitándolas y reactualizándolas.

El mundo administrado

¿Y cómo es la sociedad en la que se encuentra Adorno? Es una sociedad tecnificada de manera exacerbada en la que el individuo ha perdido su puesto en el cosmos. Tras las grandes humillaciones (cosmológica, biológica y psicoanalítica) el ser humano se ha de enfrentar a la tecnológica. El ser humano es un utensilio de la máquina, un engranaje de otros más grandes. Esto provoca un dominio en el individuo que acabará por internalizar, infiltradose en él y logrando que este lo asuma como propio – y como merecido-.

Por todas estas razones, "Minima Moralia" se nos presenta como un conjunto de apuntes, de aforismos acerca de la realidad de su tiempo. Adorno problematiza las diferentes modalidades de lo visible, pero sobre todo de lo invisible, de la sociedad administrada. Extrae filosofía de la realidad, va a la realidad y vuelve con filosofía. Mas todas estas grandes glosas de la sociedad no tienen una línea de reflexión concreta: son apuntes en el aire, a modo de cuaderno, sin ninguna pretensión de sistematización- totalización. Y es que, según el filósofo, no se puede crear, a la manera en la que lo hizo Aristóteles, una magna moralia. Los tiempos están cambiando y Adorno sostiene que otro mundo precisa otra moral. El fin de la gran moral y el inicio de una fisonomía de la moral. Aunque un esbozo quizá por ello sea brújula menos falible para guiarnos en un futuro más incierto que nunca.

Visibilidad del poder invisible

Y para explicar la minina moral del individuo hemos de investigar al individuo en sí. Y nos encontramos a un individuo dañado, un ser humano que se ha dejado arrebatar lo más propio, que se ha determinado por fuerzas exteriores que escapan a su control. Tanto en el fascismo como en el capitalismo pasando por el comunismo. El individuo , en tanto que tal, se ha roto, tan alienado como se halla. Urge hablar, por lo tanto, del sistema que nos cosifica. Por eso Adorno es tan radical en sus criticas a los existencialistas. No parten del sistema y se creen que el individuo se encuentra dado y que se autodermina indefectiblemente. Adorno se entristece por esta bisoñez intelectual, que tan peligrosa puede ser para el devenir de los tiempos si no se le pone coto como es debido. Hay que erradicar la ingenuidad para que el enemigo no nos erradique antes.

La estrategia utilizada por Adorno para desenmascarar los poderes objetivos es la de visibilizar lo invisible, decodificar lo aparentemente inofensivo, pero perversamente ofensivo, en el sistema capitalista. Solo así seremos capaces de identificar las causas de la traslación del dominio social al individual. Es en nuestras relaciones inofensivas con los objetos, con las personas y con el entramado cultural donde, tras un concienzudo y minucioso análisis filosófico, podemos desvelar ciertos mecanismos de control y sujeción.

Relación ocio-tiempo

Mención aparte merece el último término de la relación, el del entretenimiento, la cultura y nuestro tiempo libre. Dean MacCannel profundizará en esta deriva con su libro "El turista: Una nueva teoría sobre la clase ociosa". El tiempo, tanto su disposición como su aprovechamiento, se haya totalmente mediado y por ende sobredeterminado por los flujos temporales del capital. De esta manera, se produce un desgaste, un vaciamiento del individuo que termina por llevarle a un endurecimiento vital.

Por este motivo nos vemos obligados a afirmar que el ocio, como aquel espacio de resistencia posible frente al salvaje tiempo capitalista, se halla pirateado, saboteado y depotenciado totalmente por los poderes objetivos del capitalismo. El tiempo, como también señalarán autores situacionistas como Debord o Vaneigem, se haya dividido en bloques de tiempo, anulando cualquier atisbo de tiempo real, vivido, como élan vital tal y como teorizaba Bergson. Por esta razón Walter Benjamin en sus "Tesis sobre la filosofía de la historia" quiere disparar contra los relojes, para quebrar nuestra muy empobrecida temporalidad y así inaugurar un tiempo nuevo que no se encuentre maniatado por el capitalismo imperante.

Conclusiones

Visto lo visto, la ética adorniana no puede tener pretensiones universalistas. Esta mínima moral que parte del conocimiento del mal, con Auschwitz siempre en la memoria, ha de postularse como un manual de resistencia frente al mal. Espectáculo lamentable el dado en nuestro siglo pasado: conocemos el mal, no el bien, hay que actuar de tal manera que Auschwitz no se repita. Penosos escombros de miseria, muerte y crueldad, pero suficientemente radicales como para darnos las claves necesarias, basadas en una resistencia en la podredumbre, para desenvolvernos en la pesadilla de nuestro tiempo y solo así no presenciar otro tipo de barbarie, la muerte del individuo en el terror administrado. La muerte en vida.

  • Facebook - Black Circle
  • Instagram - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • YouTube - Black Circle
  • Entregaremos la mejor calidad posible.

  • Daremos libertad a los colaboradores en forma y contenido. Si es valioso, tendrá un sitio.

  • Nadie cerrará la página sin aprender algo nuevo.

  • Haremos que los lectores se interesen por temas de los que aún no saben nada.

  • Reivindicamos el valor de la subjetividad, sin escondernos en una supuesta objetividad para no tomar partido.

  • Lucharemos por ser mejores y dar más a nuestros lectores cada día.

  • No callaremos ante las injusticias con un silencio cómplice.

  • Uniremos nuestra voz con más proyectos interesante. Juntos llegaremos más lejos.

 

¡Bienvenid@ y muchas gracias por visitarnos!

 EL TANQUE ROJO :
  post recientes  
  SÍGUENOS  
  • Facebook - Círculo Negro
  • Instagram - Negro Círculo
  • Twitter - Círculo Negro
  • YouTube - Círculo Negro
 búsqueda por tags 
entradas relacionadas::

© 2016 El Tanque Rojo

  • Facebook B&W
  • Blanco Icono de Instagram
  • Twitter B&W
  • Blanco Icono de YouTube
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now