Relatos de la semana, palabras del día

Amores trágicos, burocracia, safaris, Cuba... Recuerdo el modus operandi: un algoritmo elige diariamente una palabra concreta que aparece destacada en la web del Diccionario de la RAE y yo, ávido de retos sin sentido, me saco de la manga un relato utilizando las 7 palabras de cada semana.

Si quieres, échales un vistazo a los relatos anteriores. Aquí vienen las 5 historias del mes de octubre.

03/10/18

Palabras del día: volátil, lonchería, suspiro, chibcha, nocturno, antibiótico, lívido

En el aire nocturno no hay ninguna pista sobre lo que ocurrirá mañana, pero no la necesitas. Sabes. Los dos sabemos.

Te miro asomado a la ventana, ni adentro ni afuera, cada pensamiento volátil perdiéndose en quién sabe qué mundos intermedios. Miro tus espaldas anchas y miro tus manos de trabajador y miro tus sutiles rasgos chibchas, hermosos. Miro el rastro de tu de tus padeceres, que no conocieron hospital, vacuna, o antibiótico.

Grito en silencio que vengas a mi lado. También ahogo con esfuerzo un suspiro. No te diste cuenta de nada, mejor así, tu rostro sigue a la intemperie.

Te veo en mi cabeza entrar en la lonchería, sentarte cara a cara con fantasmas del pasado que tanto daño nos hicieron, que nos persiguen. Ojalá te quedases aquí conmigo para siempre y esa cita fuese un mal sueño. Ojalá no amanezca.

Amaneció al final y me doy cuenta de que tu rostro está lívido. Me callo. Me trago muchos quédates. Agarro fuerte tu mano y luego te vas.

10/10/18

Palabras del día: saldo, quid pro quo, anticontaminante, erostratismo, mendaz, moaxaja, tangencial

Da de nuevo comienzo otro turno envuelto en la rutina. Burocracia. Papeleo pegajoso.

En realidad, apenas intervenía en los asuntos con lo que parecían roces tangenciales. Para un observador casual, sus acciones pasaban por accidentes mínimos fruto del azar, pero en la corporación había cientos como ella.

Igual que la erosión de un río en la roca, inflexible, imperceptible, el trabajo diario casi inapreciable de la organización arrojaba al cabo de los años un saldo notable de influencia en el discurrir cotidiano de los acontecimientos.

Su cometido consistía en provocar pequeños desequilibrios. Tal vez un ínfimo aumento en la demanda de cierto producto anticontaminante en Wisconsin o mayor visibilidad online de un oscuro artículo académico sobre el mozárabe y la evolución de su uso en la jarcha final de las moaxajas.

La coordinación interna era fundamental y funcionaba sin falla evitando que las perturbaciones se compensasen entre sí, lo que dentro de la corporación se denominaba efecto quid pro quo.

Cada trabajador impactaba en los asuntos del mundo, combaba los destinos de millones de personas. La dirección era bien consciente del peligro: el principal requisito para conseguir sus objetivos era sin duda el anonimato sigiloso de sus agentes y la tentación en estos para hacer visible su poder suponía un riesgo palpable.

De ahí el minucioso proceso de selección y captación de personal. Habían de repeler cuanto antes a los espíritus mendaces y ambiciosos. No tenían cabida en una organización como esa, con una responsabilidad al mismo tiempo inconmensurable e inexistente.

Tanto ella como los demás empleados poseían una obsesión malsana por permanecer en las sombras. Tales adictos a la discreción nunca caerían en un burdo erostratismo. Se limitaban a tejer y destejer un tapiz misterioso de sucesos, cuyos patrones sutiles quizá fuesen incomprensibles incluso para la dirección.

Ella, igual que cualquiera de los otros, tejía y destejía sin conocer los hilos, esperando en secreto la llegada tranquila de la muerte para desaparecer por completo en la oscuridad.

17/10/18

Palabras del día: volantín, burdégano, globalizar (adjetivada), exánime, impulsivo, licaón, prevalente

Es más que hipnótico el discurrir cíclico del tiempo en la sabana, pero no lo bastante para diluir el ácido sabor de un mal recuerdo. El clima es cálido.

Durante las horas libres de remordimientos observo el comportamiento del licaón. Siempre caza en manada y con una eficacia mortífera. Sus movimientos son implacables, nunca impulsivos: rodean a su presa en círculo y acaban con ella por agotamiento. Cuando esta yace exánime, se lanzan a devorarla con voracidad vertiginosa, pues pronto aparecerán carroñeros y grandes felinos a reclamar el botín. Huyen para salvar la vida una vez finaliza ese terrible éxtasis carnívoro.

El animal prevalente es el oportunista y el perdedor el especialista. Este tipo de pensamientos me asaltan en mis rápidos paseos cerca del pórtico de mi cabaña. Suelo pasear al atardecer. Por entonces, ejércitos de pájaros chillan poseídos por extraños furores. El estruendo me ayuda a escapar del pasado, que vuelve como una náusea periódica. No logro dormirme hasta la cúspide de la noche. Desde el principio comprobé que era inútil recurrir a la cópula casual o los licores.

Sí que resulta calmante ir a pescar a ciertos meandros recónditos en el delta del Okavango, aún no profanados por el turismo globalizado. Pesco en soledad, vagamente acompañado por un guía local que elegí por la parquedad de sus palabras. Utilizo volantín por su sencillez, no busco en absoluto la captura, sino unos instantes mínimos de paz interior.

Me he acostumbrado al burdégano que carga con los fardos de comida y utensilios. Acostumbra a pastar mansamente cuando no se precisan sus servicios. Es una criatura fiable, dócil, leal, justo al contrario que los humanos.

Durante las horas libres de remordimientos observo el comportamiento del licaón, que se parece mucho más a nosotros.

24/10/18

Palabras del día: complotar (pretérito imperfecto de indicativo), sembrado, billar, curioso, pasteurizar (adjetivada), nanotecnología, jitanjáfora

Eran los tiempos de la servidumbre, cuando el sembrado de la caña aún lo invadía todo, hasta el alma del miserable machetero. Eran los tiempos del azúcar, cuando el Indio complotaba con el yanqui para hacerse con la isla, para convertirse en el Sátrapa.

Yo era uno de tantos, un tipo curioso nada más, un mero observador de Cuba y los cubanos yéndose al infierno, 50 años más de rodillas.

Mucho había llovido desde que los españoles descalabraran a tiros a José Martí, en ese entonces se estilaban las jitanjáforas inofensivas a lo Mariano Brull, deleites de magnate. En ese entonces las gestas eran otras, nadie recordaba el combate de Pino de Baire: la esgrima de Fonst, el ajedrez de Capablanca, el billar de Alfredo de Oro… Y, mientras, el guajiro no tenía donde caerse muerto. Si el hambre fuera de ladrillos, podría haberse hecho un palacio, pero no era el caso.

El hampa tenía de todo, por descontado. Cuba entera era un casino y nosotros éramos polizones en su garito. Yo era uno de tantos, repito, pero no es que se pidiera la Luna o la nanotecnología de ahora, ni siquiera penicilina o leche pasteurizada o vacunas. Se pedía algo de dignidad.

Eran los tiempos del tabaco y la banana. Eran los tiempos del desembarco de los barbudos.

30/10/18

Palabras del día: euskera, pulpería, golpiza, candidatear (pretérito imperfecto de indicativo), neptunio, cerúleo, caulículo

Ya estoy viejo para esto. Todo el día sentado y sin parar por cuatro perras. Dónde quedó el romanticismo del oficio. Cuando era joven, hubiese escrito hasta gratis y nunca lo tuve que hacer; hoy día todos los jóvenes quieren que les paguen por escribir y solo pueden hacerlo gratis. Ya no entiendo nada y eso que en estos años he hablado de todo. Sobre el origen del euskera hice aquella pieza, para pasar sin solución de continuidad a los usos del neptunio como detector de neutrones.

A veces echo de menos los viejos tiempo, aunque fuesen una mierda. Supongo que porque era joven. ¡Oh! Aquella noche que me arrearon tremenda golpiza en un antro del D. F. por fisgonear demasiado. Si me pasa hoy, no lo cuento.

Era bueno. Yo era bueno entonces. Recuerdo el artículo en el que analizaba las diferencias de uso de los caulículos en los capiteles corintios y en los románicos. Ese no lo leyó nadie. ¡Pero qué fluidez tenía! Un espectáculo. Ya he perdido por desidia mi olfato periodístico, que me dio momentos de gloria cuando encontraba (día sí, día también) porquería de los granujas que candidateaban babeando por tocar algo de poder.

Todo aquello terminó, ahora no queda otra que hacer listas de las mejores pulperías de Pontevedra, no creerás qué es lo que significa en realidad ‘cerúleo’, lo que pasa después te sorprenderá y ese tipo de patrañas. Bueno, ya me he desahogado. Vuelvo mi decálogo de alimentos antioxidantes.

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